¿Sabías que tus lágrimas cambian de composición química cuando sufres?
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By Monica
Monica
¿Sabías que tus lágrimas cambian de composición química cuando sufres?? EL CÓDIGO נֹאד NOD.... Nos han enseñado a esconder las lágrimas. A pedir perdón por llorar. A secarnos el rostro rápido para que nadie note nuestra vulnerabilidad.
Pero la Biblia tiene una perspectiva completamente diferente sobre tu dolor. David, huyendo por su vida, traicionado y agotado, escribió una de las frases más extrañas y hermosas de los Salmos: "Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?" Salmo 56:8. Detente a pensar en esta imagen. ¿Por qué Dios guardaría algo tan común como una lágrima? ¿Por qué las pondría en una redoma (un frasco)?
EL CÓDIGO נֹאד NOD
La palabra hebrea original que usó David es נֹאד (Nod). Significa un odre, una botella de cuero usada por los viajeros en el desierto para guardar su bien más preciado: el agua. En la antigüedad, en el Medio Oriente, existían los "lacrimatorios". Eran pequeños frascos de cristal o barro donde las personas recogían sus lágrimas en momentos de luto profundo. Era una forma de decir: "Este dolor me importa. Este dolor es sagrado". Pero David no está hablando de su propio frasco. Está diciendo que Adonay tiene un frasco con su nombre. Y aquí entra un descubrimiento fascinante.
LO QUE LA CIENCIA DESCUBRIÓ SOBRE EL LLANTO
Bajo el microscopio, no todas las lágrimas son iguales. Hoy sabemos que existen tres tipos de lágrimas: las basales (que lubrican el ojo), las reflejas (como cuando cortas cebolla) y las emocionales.
Cuando la ciencia analizó las lágrimas emocionales, descubrió algo increíble. Tienen una composición química completamente diferente. Contienen hormonas de estrés y una sustancia llamada leucina encefalina, que es un analgésico natural. Piénsalo. Cuando lloras de dolor, tu cuerpo literalmente está expulsando toxinas de estrés y liberando medicina natural para calmarte. Dios no diseñó el llanto como una señal de debilidad. Lo diseñó como un mecanismo de supervivencia. Es la válvula de escape para un corazón que ya no puede sostener más presión.
YESHÚA TAMBIÉN LLORÓ
Y siglos después, frente a la tumba de su amigo Lázaro, ocurre el versículo más corto pero más profundo de la Biblia. "Yeshúa lloró" Juan 11:35. Él sabía que iba a resucitar a Lázaro en los próximos cinco minutos. Tenía el poder para solucionar el problema. Pero antes de dar la solución... validó el dolor. El Dios del universo, encarnado en un hombre, no reprimió sus lágrimas. Lloró públicamente.
DIOS NO DESPERDICIA TU DOLOR
Quizás hoy te sientes como David. Has llorado en silencio, de noche, donde nadie te ve. Sientes que tus lágrimas caen al suelo y se pierden en el olvido. Pero el código Nod te dice algo espectacular: Ninguna de tus lágrimas ha tocado el suelo. El Creador del universo las ha estado recogiendo. Las tiene contadas. Las tiene en Su libro. Tu dolor no es invisible para Dios. No te apresures a secar lo que Dios está usando para sanarte.
Sigue confiando.
Sigue entregando tu carga.
Porque el mismo Dios que guarda tus lágrimas en un frasco, es el que un día promete enjugar toda lágrima de tus ojos.
¡Tu proceso de llanto está preparando tu temporada de consuelo!