La fidelidad pública anula cualquier trampa del enemigo

El profeta Daniel se arrodillaba a orar tres veces al día con sus ventanas abiertas hacia Jerusalén a pesar del decreto de muerte. En el libro de Daniel 6:10, leemos uno de los relatos de valor y convicción más extraordinarios de todas las Escrituras.

 

Los enemigos del profeta Daniel, envidiosos de su éxito y de su integridad en el reino de Babilonia, manipularon al rey Darío para firmar una ley inflexible: cualquiera que en el espacio de treinta días dirigiera una petición a cualquier dios u hombre que no fuera el rey, sería lanzado al foso de los leones. Sabían exactamente cuál era la debilidad de Daniel: su devoción inquebrantable a Dios.

Para una mente práctica, la solución al problema era obvia y sencilla: "¿Por qué no cerrar las ventanas por un mes? ¿Por qué no orar en secreto, en silencio y a escondidas para salvar la vida sin tentar a la muerte?".

EL SECRETO DE LAS "VENTANAS ABIERTAS" EN LA PALABRA
Para comprender la profundidad de este pasaje bíblico, hay que mirar la postura exacta que asumió Daniel al enterarse de la ley promulgada. La Biblia dice que cuando supo que el documento había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como solía hacerlo antes.
El secreto espiritual es colosal: Tu comunión con Dios no se negocia por el miedo a las amenazas del mundo. Daniel no cambió sus hábitos por temor a los hombres ni buscó subterfugios o disimulos. Sus ventanas abiertas hacia Jerusalén eran una declaración visible de que su verdadera ciudadanía y su máxima lealtad pertenecían al Creador del universo, no al imperio terrenal que lo rodeaba.
 
LA REVELACIÓN DE LA CONVICCIÓN SEGÚN LAS ESCRITURAS
A menudo nos inclinamos a esconder nuestra fe, a negociar nuestros principios o a callar nuestras convicciones por temor al qué dirán, a la presión social, a las críticas del entorno o a perder privilegios laborales y personales.
El código de las ventanas de Daniel te enseña que la fidelidad abierta y sin reservas a Dios activa una protección sobrenatural que avergüenza a cualquier trampa humana. Como declara el apóstol Pedro en Hechos 5:29: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres".
 
UN MENSAJE PARA TI
¿Sientes hoy la presión de tu entorno, de las leyes humanas o de las circunstancias adversas exigiéndote que camufles tu fe y bajes la guardia ante tus convicciones?
Pero el código bíblico de Daniel te sacude hoy con esta certeza: Mantén tus ventanas abiertas hacia el cielo. No cedas al chantaje del miedo. Abre tu corazón con total libertad delante de tu Creador, mantén tus principios firmes y confía en que el Dios que cerró las fauces de los leones en el foso tiene el control absoluto de tu vida.
 
Publicación de Reflexiones cristianas

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