Texto bíblico“El Señor es mi pastor; nada me faltará.” Salmo 23:1 (RVR1960)
La oración de un hombre cambia la atmósfera de su casa. Trae paz, dirección y seguridad. No porque sea perfecto, sino porque reconoce quién sí lo es. Cuando oras, le estás diciendo a tu esposa y a tus hijos: “No confío en mis fuerzas, confío en Dios”. Y eso genera algo poderoso: confianza.
Una mujer se siente segura cuando sabe que su esposo no solo trabaja para el hogar, sino que intercede por él. Un hombre que ora no solo provee… cubre espiritualmente a los suyos.
Reflexionemos
• ¿Cuándo fue la última vez que tu familia te vio orar por ellos?
• ¿Eres un proveedor únicamente… o también un intercesor?
• ¿Tu esposa siente paz al verte depender de Dios?
• Si hoy tu hogar dependiera de tu vida espiritual… ¿estaría firme?

Oremos
Señor, hoy reconozco que necesito acercarme más a Ti. Perdóname si he querido liderar mi hogar en mis propias fuerzas. Enséñame a ser un hombre de oración, un hombre que cubre a su familia espiritualmente. Que mi esposa y mis hijos puedan ver en mí a alguien que depende de Ti, que te busca y que te honra. Levanta en mí un corazón firme, comprometido y rendido a Tu voluntad. Hoy decido ser un hombre que ora por su casa. En el nombre de Jesús, amén.
Fuente: Hombre con un corazón de Dios


