María hizo un acto de rebeldía cultural

En Lucas 10, Jesús visita la casa de dos hermanas. Marta está vuelta loca trabajando en la cocina, preparando todo, estresada. Mientras tanto, María está "sentada a los pies de Jesús, oyendo su palabra". Marta se enoja y le exige a Jesús que mande a María a trabajar. Jesús le responde: "María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada".

 

Hoy leemos esto y pensamos que Marta era muy trabajadora y María muy espiritual. Pero en la cultura judía del siglo I, lo que María estaba haciendo era un acto de rebeldía cultural escandaloso, y la respuesta de Jesús cambió la historia de la mujer para siempre.
 
EL CÓDIGO: LA POSTURA DEL DISCÍPULO (TALMID)
En esa época, las mujeres tenían estrictamente prohibido estudiar la Torá (la ley de Dios). Su único lugar permitido era la cocina y el servicio doméstico (lo que hacía Marta).
 
La frase "sentarse a los pies de un Rabino" (como cuando Pablo dice que se sentó a los pies de Gamaliel) era una expresión técnica que significaba: "Soy un discípulo oficial entrenándome para ser un Maestro de la Ley". Este privilegio era exclusivo para los hombres.
 
Cuando María dejó la cocina y se sentó a los pies de Jesús, estaba rompiendo la ley cultural. Estaba exigiendo su derecho a la teología profunda. Por eso Marta se enojó tanto: "¡Señor, dile que vuelva a su lugar, las mujeres no son discípulos oficiales!".
 
Pero Jesús defendió a María. Él rompió el protocolo religioso y validó que ella tenía el mismo derecho que cualquier hombre a recibir la revelación más profunda del cielo.
 
APLICACIÓN
La religión siempre va a actuar como "Marta". La religiosidad te exige que te mantengas ocupado, que hagas obras, que trabajes duro en la iglesia, que limpies, que organices, y te hace sentir culpable si te detienes. Te dice: "No pierdas el tiempo orando, hay mucho que hacer para Dios".
 
Pero el Maestro te dice hoy: "Marta, afanado y turbado estás con muchas cosas". Dios no te llamó primero para ser Su empleado, te llamó para ser Su discípulo. No dejes que la culpa religiosa te robe la intimidad. Tienes el derecho absoluto de soltar las "ollas" de tus preocupaciones, romper con el estrés del activismo, y sentarte a los pies de Cristo a escuchar Su voz. ¡Esa intimidad es la única parte que el mundo, el estrés y la religión jamás te podrán quitar!
.Fuente: Reflexiones Cristianas

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