Lo que te robaron por años, Dios lo usará para enriquecerte

Es la historia de usurpación, sincronización divina y pago retroactivo más matemáticamente perfecta y satisfactoria de todo el Antiguo Testamento (2 Reyes 8:1-6). Una mujer sunamita, que años antes había apoyado y hospedado al profeta Eliseo, recibe una advertencia del Cielo: "Viene una hambruna sobre el país que durará siete años. Toma a tu familia y vete". Ella obedece a Dios, abandona su mansión, sus tierras y sus negocios, y se va a vivir como extranjera a la tierra de los filisteos.
 
Sobrevive la crisis. Pero cuando regresan siete años después, se encuentran con la peor pesadilla legal y financiera. El sistema y los usurpadores se habían aprovechado de su ausencia. Unos extraños habían ocupado su casa, se habían adueñado de sus campos y estaban disfrutando de sus riquezas.
Las leyes de la época eran implacables: si abandonabas una propiedad por tanto tiempo, perdías los derechos. Era un caso legalmente perdido. Estaba en la calle.
 
EL CONTEXTO REAL: LA TRAMPA DE LA CRONOLOGÍA HUMANA
Cualquier persona en su lugar se habría llenado de amargura contra Dios. Habría dicho: "¿Para esto te obedecí? ¿Para perder todo mi patrimonio? Los corruptos que se quedaron se hicieron ricos con mi tierra, y yo que hice lo correcto estoy en la quiebra". Pero esta mujer no se sentó a llorar frente a su casa robada. Tomó la decisión de ir directamente al palacio, a interrumpir la agenda del rey de Israel para exigir que le devolvieran lo suyo. Lo que ella no sabía era que el Dios del Universo había congelado los relojes del mundo espiritual para calcular su llegada al milímetro.
Exactamente en el mismo segundo en que ella estaba cruzando las puertas del palacio, el rey estaba aburrido y le había pedido a Giezi (el siervo del profeta) que le contara las grandes hazañas de Eliseo. Giezi le estaba contando justo la historia de cómo Eliseo le había resucitado el hijo a una mujer sunamita. ¡En la misma fracción de segundo en que Giezi dice la palabra "sunamita", la mujer abre las pesadas puertas del salón del trono! Giezi la señala en shock y grita: "¡Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo!".
 
EL CÓDIGO TEBU'AH Y LA LEY DEL PAGO RETROACTIVO
El rey, asombrado por el terrorífico nivel de control que Dios tenía sobre la historia, no solo le da la razón. Llama a un oficial del gobierno y le da una orden que destruye todas las leyes de usurpación del sistema. Le dice: "Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y también todos los frutos de sus tierras desde el día que dejó el país hasta ahora".
La palabra hebrea exacta que el rey usa para exigir esos "frutos" esconde el secreto de justicia financiera más letal de la Biblia: תְּבוּאָה (Tebu'ah)
Tebu'ah no significa simplemente la "cosecha" de unos arbolitos. En el vocabulario económico y legal antiguo, significa: "El ingreso acumulado, la renta generada, el interés compuesto, todo el capital financiero bruto que entró a una casa o negocio y que le pertenece exclusivamente al dueño legítimo".
¡Acá está el jaque mate que hace que el infierno entre en pánico total!
Dios permitió que esos usurpadores ocuparan las tierras de la mujer durante siete años... ¡porque ella no iba a poder trabajarlas durante la hambruna! ¡Dios usó a sus propios enemigos como peones de campo gratuitos! Los usurpadores sudaron, trabajaron la tierra, invirtieron su esfuerzo y mantuvieron el negocio funcionando, creyendo que se estaban haciendo ricos.
Pero cuando el Rey del Universo activó el código Tebu'ah, los opresores fueron desalojados y obligados a entregarle a la mujer cada moneda, cada grano y todo el interés acumulado de siete años en un solo pago en efectivo. ¡La indemnizaron por el 100% de su tiempo!
 
EL CIELO LLEVÓ LA CUENTA DE CADA DÍA QUE TE ROBARON
Tal vez hoy miras tu vida y sientes que estás regresando de tus propios "siete años de hambre". Atravesaste una crisis larguísima, una enfermedad, un divorcio que te dejó en cero, o un proceso legal donde alguien más audaz se quedó con tu puesto, tu negocio o tus recursos. Y ves a los "usurpadores" prosperar con lo que tú construiste. La justicia humana te dice que ya pasó mucho tiempo, que perdiste tus derechos y que empieces de cero.
¡El Rey de Reyes te prohíbe aceptar la quiebra hoy! ¡Levántate y marcha hacia el salón del trono celestial!
Deja de quejarte por el tiempo que perdiste. Dios no llegó tarde. Él solo estaba dejando que tus enemigos "trabajaran tu tierra" para que te la entregaran con intereses. La sincronización de tu milagro ya está calculada.
¡Prepárate! Porque en el momento exacto en que te presentes delante de Su presencia, el Señor va a dictar la sentencia del Tebu'ah a tu favor. El sistema, las instituciones o las personas que retuvieron lo tuyo van a ser obligados desde el Cielo a soltar no solo lo que te quitaron, ¡sino a pagarte de forma retroactiva por cada día de angustia, devolviéndote de un solo golpe todo el capital acumulado que el enemigo te debía!
 
Publicación de Reflexiones Positivas

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