Tu embrión fue tejido por Dios, no eres un accidente

No fuiste un accidente biológico. Fuiste un proyecto con fecha de inicio. 
 
El Salmo 139 no es un poema motivacional. Es David describiendo algo que lo dejó sin palabras: que Dios lo estaba formando activamente en el vientre de su madre, en un lugar donde ningún ojo humano podía ver.
 
 
La palabra hebrea del versículo 13 es qānāh, crear con intención, adquirir con propósito. No es lenguaje de azar. Es lenguaje de autoría.
 
Esa misma raíz aparece en Génesis 14:19 cuando Melquisedec llama a Dios "Creador del cielo y de la tierra." El mismo Dios que formó los cielos te estaba formando a ti en la oscuridad.
 
 
Ese mismo Dios, en el versículo 16, mira algo que David llama golem: masa informe, el ser humano antes de tener forma reconocible, en su estado más crudo. La única vez que esa palabra aparece en toda la Biblia.
 
Y en ese momento, antes de que hubiera algo que ver, ya había un libro. Ya había días escritos. Qānāh y golem juntos dicen una sola cosa: el autor existía antes que la obra. Eso es lo que la Escritura llama soberanía, que Dios no reacciona a tu existencia, sino que la precede. Y si eso es cierto, tu valor no lo determina nadie que llegó después.
 
¿De dónde estás sacando tu valor hoy, y quién te convenció de buscarlo ahí?
 
Publicación de La Honda de David

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