El Salmo 139 no es un poema motivacional. Es David describiendo algo que lo dejó sin palabras: que Dios lo estaba formando activamente en el vientre de su madre, en un lugar donde ningún ojo humano podía ver.
La palabra hebrea del versículo 13 es qānāh, crear con intención, adquirir con propósito. No es lenguaje de azar. Es lenguaje de autoría.
Esa misma raíz aparece en Génesis 14:19 cuando Melquisedec llama a Dios "Creador del cielo y de la tierra." El mismo Dios que formó los cielos te estaba formando a ti en la oscuridad.



