El barbecho representa un corazón endurecido por el tiempo, la rutina, las heridas o la falta de respuesta inmediata. Es tierra que estuvo sin trabajar, que se acostumbró a la sequedad. Dios le dice a su pueblo que rompa ese barbecho, que vuelva a sensibilizarse, que abra el corazón nuevamente a su voz. No hay cosecha sin un corazón dispuesto.
Preparar la tierra implica arrepentimiento, humildad y búsqueda sincera de Dios. No se trata solo de hacer más, sino de permitir que Él haga una obra profunda en nosotros. Muchas veces queremos ver fruto sin permitir que Dios confronte áreas internas que necesitan ser transformadas. Pero la semilla de la Palabra solo fructifica en un corazón sensible.

La Escritura nos muestra que cuando el corazón se ablanda, la justicia se siembra y la misericordia se cosecha. Dios promete venir y derramar su justicia sobre aquellos que lo buscan de verdad. La preparación del corazón es un acto de fe, porque muchas veces no vemos resultados inmediatos, pero confiamos en que Dios honra a quienes se disponen delante de Él.
Hoy el Señor nos llama a detenernos y evaluar el estado de nuestra tierra interior. Antes de la expansión, Él trabaja en lo profundo. Antes de la cosecha, Él prepara el terreno. Un corazón sensible, humilde y dispuesto es la tierra fértil donde Dios produce una gran cosecha.
Permitamos que Dios rompa todo endurecimiento, sane toda sequedad y prepare nuestra vida para recibir lo que Él quiere derramar. El tiempo de buscar al Señor es ahora.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña - Chaco


