A veces vemos a alguien prosperar, avanzar, lograr cosas…y pensamos que todo le fue fácil. Y me quedo pensando… muchas de las victorias que admiramos nacieron en temporadas que nadie vio.
Antes del éxito hubo silencio. Antes del fruto hubo proceso. Antes de la recompensa hubo disciplina. Hay lágrimas que nadie conoce. Oraciones que nadie escuchó. Esfuerzos que nadie celebró.
Pero Dios sí los vio.
La Biblia dice: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” — Mateo 6:4. Eso significa que nada de lo que haces con sinceridad, pasa desapercibido para Dios.