Perder una batalla no significa perder el propósito
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By Monica
Monica
Alguien hoy necesita recordar que Dios aún no ha terminado con su historia. "Perder una batalla no significa perder el propósito; significa que todavía hay algo que aprender antes de la próxima victoria."
Hay oraciones que parecen no tener respuesta, proyectos que no prosperan y temporadas en las que sentimos que dimos lo mejor... y aun así no vimos el resultado que anhelábamos.
Pero una batalla perdida no define el resto de tu vida. En las manos de Dios, incluso las derrotas tienen un propósito.
Muchas veces, aquello que llamamos fracaso es el salón donde Dios forma el carácter, fortalece la fe y corrige aquello que el éxito jamás habría revelado.
David conoció derrotas antes de consolidar su reino. Pedro cayó antes de convertirse en una columna de la Iglesia. Y José atravesó el pozo y la cárcel antes de llegar al palacio. Ninguno perdió el propósito por haber perdido una batalla.
Si hoy sientes que retrocediste, no cierres el libro de tu historia. Tal vez Dios solo está escribiendo un capítulo que un día entenderás con gratitud.
"Sabemos que en todas las cosas Dios dispone el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados conforme a su propósito."— Romanos 8:28.
No permitas que una batalla perdida te convenza de que el propósito se perdió. Si Dios sigue contigo, la victoria aún tiene una cita con tu historia.